Durante los meses de verano es habitual prestar más atención a la protección solar, a la hidratación o a los efectos del calor sobre el organismo. Sin embargo, hay una consecuencia de las altas temperaturas que suele pasar mucho más desapercibida: la sensación de boca seca en verano.
Muchas personas notan que necesitan beber agua con más frecuencia, que tienen la boca pastosa al final del día o que sienten una mayor sequedad después de pasar varias horas al aire libre. No obstante, cuando la producción de saliva disminuye, la salud bucodental también puede verse afectada.
En Core Centro Dental, ubicado en el Barrio de Salamanca de Madrid, te explicamos algunas de las molestias propias de la época estival y cómo mantener unos buenos hábitos de hidratación y cuidado oral.
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Boca seca en verano: la saliva, la gran aliada
Aunque pocas veces pensamos en ella, la saliva trabaja constantemente para proteger nuestros dientes y nuestras encías.
Su función va mucho más allá de mantener la boca húmeda. También ayuda a eliminar restos de alimentos, contribuye a neutralizar los ácidos que producen las bacterias después de cada comida y participa en la remineralización del esmalte dental, ayudando a protegerlo frente a la aparición de caries.
Además, facilita la deglución, mejora la percepción de los sabores y lubrica los tejidos de la boca para que hablar y comer resulten cómodos.
Cuando su cantidad disminuye, todas estas funciones protectoras también se reducen, por lo que el equilibrio natural de la cavidad oral puede alterarse con relativa rapidez.
¿Por qué la boca seca es más frecuente en verano?
Es un hecho: el aumento de las temperaturas favorece una mayor pérdida de líquidos a través del sudor. Si no compensamos esta pérdida adecuadamente, es posible que aparezcan signos leves de deshidratación, entre ellos una menor producción de saliva.
A esto hay que sumarle algunos hábitos típicos del verano. Pasar muchas horas en la playa o practicando deporte, realizar excursiones, consumir bebidas con cafeína o alcohol o, simplemente, olvidarse de beber agua durante varias horas son situaciones que pueden favorecer la sensación de sequedad bucal.
En algunos casos, además, respiramos más por la boca cuando hacemos ejercicio intenso o cuando dormimos con el aire acondicionado encendido. Este hábito también contribuye a que los tejidos orales se sequen con mayor facilidad, especialmente durante la noche y al despertarnos por la mañana.
Por todo ello, no resulta extraño que muchas personas noten una boca más seca durante los meses de verano, incluso aunque el resto del año no presenten este problema.

Sequedad bucal: mucho más que un síntoma incómodo
La boca seca en verano suele comenzar como una molestia relativamente discreta. Algunas personas notan la boca pegajosa, otras sienten la necesidad de beber agua constantemente y otras perciben cierta dificultad para hablar durante mucho tiempo o para tragar alimentos secos.
Sin embargo, cuando la falta de saliva se mantiene, pueden aparecer otras consecuencias que afectan directamente a la salud oral.
Al disminuir el efecto protector de la saliva, las bacterias encuentran un entorno más favorable para desarrollarse. Esto aumenta el riesgo de aparición de caries, especialmente en personas que ya presentan otros factores de riesgo o mantienen una higiene oral insuficiente.
Por otro lado, las encías también pueden resentirse. La acumulación de placa resulta más fácil cuando la limpieza natural que proporciona la saliva disminuye, favoreciendo la inflamación gingival y otros problemas periodontales.
Además, muchas personas notan un mal aliento más intenso. La saliva ayuda a controlar el equilibrio de las bacterias presentes en la boca, por lo que su disminución puede favorecer la aparición de halitosis, especialmente al despertar o tras permanecer varias horas sin beber.
Los hábitos del verano también influyen
Las vacaciones suelen modificar nuestras rutinas. Cambian los horarios, comemos más veces fuera de casa y es habitual consumir alimentos y bebidas diferentes a los habituales.
Las bebidas azucaradas, los refrescos, los granizados o las bebidas alcohólicas pueden producir una sensación inmediata de frescor, pero no sustituyen al agua como fuente principal de hidratación. Además, muchas de estas bebidas contienen azúcares o una elevada acidez, factores que pueden incrementar el riesgo de lesiones en el esmalte cuando la saliva es insuficiente para ejercer su función protectora.
También es frecuente retrasar el cepillado después de una comida, especialmente cuando pasamos el día fuera de casa. Si a esa situación se le añade una menor producción de saliva, el entorno resulta todavía más favorable para la acumulación de placa bacteriana.
Con todo esto no queremos decir que haya que renunciar a disfrutar del verano. Pero hay que ser conscientes de que algunos pequeños cambios en los hábitos diarios pueden ayudar a mantener la boca en mejores condiciones durante esta época.
¿Cómo puedes mejorar la hidratación de tu boca en verano?
La medida más sencilla -y la más eficaz- sigue siendo mantener una buena hidratación a lo largo del día.
Esperar a tener mucha sed suele significar que el organismo ya ha empezado a notar cierta falta de líquidos. Por eso, durante el verano conviene beber agua con regularidad, especialmente si se realizan actividades al aire libre o ejercicio físico.
También puede resultar útil limitar el consumo de bebidas alcohólicas o con cafeína, así como procurar mantener una buena higiene oral incluso cuando estés de vacaciones.
En las personas que utilizan alineadores, retenedores o prótesis removibles, una adecuada hidratación también ayuda a que los tejidos orales estén mejor y disminuye la sensación de roce o irritación que puede aparecer cuando la boca está especialmente seca.
¿Cuándo conviene consultar al dentista?
Es normal sentir la boca seca en verano después de una jornada especialmente calurosa o tras realizar ejercicio intenso.
Sin embargo, cuando la sensación persiste durante varios días, aparece incluso estando correctamente hidratado o se acompaña de dificultad para comer, hablar, molestias en la lengua, aparición frecuente de caries o episodios repetidos de halitosis, resulta recomendable realizar una valoración.
Aunque el verano puede favorecer la sequedad bucal, también existen otros factores capaces de disminuir la producción de saliva, como determinados medicamentos o algunas enfermedades, por lo que conviene estudiar cada caso de forma individual.
Una exploración clínica nos permite valorar el estado de la boca, identificar posibles complicaciones y ofrecer las recomendaciones más adecuadas para cada paciente.
Este verano, cuida tu salud y tu sonrisa
En Core Centro Dental, ayudamos a nuestros pacientes a identificar las causas de la boca seca en verano y a proteger su salud bucodental durante todo el año.
Si notas que la sensación de boca seca es frecuente o persiste a pesar de mantener una buena hidratación, una revisión puede ayudarnos a descubrir su origen y a prevenir problemas antes de que aparezcan.
Contacta con nosotros y te daremos cita para nuestros tratamientos de odontología conservadora u otros problemas odontológicos. Nos encontrarás en el barrio de Salamanca, en la calle Príncipe de Vergara, 39. 1º 28001 (Madrid).
Nuestros teléfonos de contacto son el 911 59 12 85 y el 685 39 04 64 (WhatsApp).
